Ver cómo los dientes de leche van dejando paso a los dientes definitivos es una de las etapas más importantes del desarrollo bucodental de los niños, y también una de las que más dudas genera en las familias.
En este artículo te vamos a explicar cómo debería producirse la erupción dental permanente, qué problemas pueden surgir en esta etapa y por qué es un momento clave para la ortodoncia interceptiva.
Cómo se produce la erupción dental permanente
La erupción dental permanente es el proceso por el cual los 20 dientes de leche son sustituidos progresivamente por los 32 dientes definitivos. Aunque cada niño tiene su propio ritmo, existe una secuencia y unas edades orientativas que sirven de referencia para valorar si el proceso avanza con normalidad.

Secuencia y edades aproximadas
- 6-7 años: erupcionan los primeros molares permanentes (detrás del último diente de leche, sin que haya «caída» previa) y comienzan a caerse los incisivos centrales inferiores y superiores.
- 7-8 años: salida de los incisivos laterales, tanto inferiores como superiores.
- 9-11 años: erupción de los primeros premolares y los caninos inferiores.
- 10-12 años: salida de los segundos premolares y los caninos superiores.
- 11-13 años: erupción de los segundos molares permanentes.
- 17-21 años (o más tarde, de forma variable): aparición de los terceros molares o muelas del juicio, que en muchos casos no llegan a erupcionar correctamente o ni siquiera lo hacen.
¿Cuándo finaliza la erupción dental permanente?
Sin contar las muelas del juicio, la dentición permanente suele completarse alrededor de los 12-13 años, momento en el que la mayoría de los niños ya cuentan con sus 28 dientes definitivos (excluyendo los terceros molares). Es a partir de esta edad cuando se puede hacer una valoración más definitiva de cómo ha quedado la mordida y la alineación dental en su conjunto.
Principales problemas durante la erupción dental permanente
No siempre este proceso avanza sin incidencias. Estos son los problemas más frecuentes que solemos detectar en consulta y qué se puede hacer en cada caso:
Falta de espacio (apiñamiento)
Cuando el hueso maxilar o mandibular no tiene suficiente tamaño para alojar todos los dientes definitivos, estos erupcionan girados, montados unos sobre otros o desplazados de su posición correcta. Es uno de los problemas más comunes.
Qué hacer: cuanto antes se detecte, más sencillo es intervenir. En muchos casos, un tratamiento de ortodoncia interceptiva (con mantenedores de espacio o aparatos de expansión) puede ganar el espacio necesario antes de que erupcionen todos los dientes, evitando o simplificando mucho un tratamiento de ortodoncia posterior.
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Dientes de leche perdidos prematuramente
Cuando un diente de leche se cae o se extrae mucho antes de tiempo (por una caries avanzada, un golpe, etc.), los dientes vecinos tienden a desplazarse hacia ese hueco, reduciendo el espacio disponible para el diente definitivo correspondiente.
Qué hacer: en estos casos se suele colocar un mantenedor de espacio, un pequeño aparato que evita que los dientes vecinos invadan el hueco hasta que el diente definitivo esté listo para erupcionar.
Dientes rotos o dañados antes de tiempo
Un golpe o una caries pueden dañar un diente definitivo recién erupcionado, cuya estructura y esmalte aún no están completamente maduros. En algunos casos, incluso puede verse afectado el diente definitivo mientras aún está bajo la encía, debido a un traumatismo del diente de leche que lo precede.
Qué hacer: es fundamental una revisión temprana tras cualquier golpe en la boca, para valorar el diente de leche afectado, el estado del germen del diente definitivo, y aplicar el tratamiento adecuado (desde una simple observación hasta una reconstrucción u otro tratamiento específico).
Dientes supernumerarios
Se trata de piezas dentales adicionales a las 32 habituales, que pueden aparecer en cualquier zona de la boca (son especialmente frecuentes entre los incisivos centrales superiores). Pueden bloquear la erupción normal de un diente definitivo, desviar su posición o alterar el espacio disponible.
Qué hacer: su manejo depende de la posición y el efecto que tengan sobre el resto de la dentición. En muchos casos se opta por su extracción para permitir que el diente definitivo afectado erupcione con normalidad.
Retraso o ausencia de erupción (agenesias)
En ocasiones un diente definitivo tarda mucho más de lo esperado en aparecer, o directamente no llega a formarse (lo que se conoce como agenesia dental). Los dientes que faltan con más frecuencia son los segundos premolares y los incisivos laterales superiores.
Qué hacer: un seguimiento radiográfico permite detectar a tiempo si un diente está ausente o simplemente retrasado, y planificar con margen la solución más adecuada (desde mantener el espacio hasta valorar en el futuro un implante o un cierre ortodóncico del espacio).
Dientes incluidos o impactados
Un diente definitivo puede quedarse «atrapado» bajo la encía o el hueso sin llegar a erupcionar, con frecuencia por falta de espacio o por una posición anómala del germen dental. Es especialmente frecuente en los caninos superiores.
Qué hacer: el tratamiento combina, según el caso, ortodoncia y cirugía, para guiar al diente hacia su posición correcta en la arcada.
La importancia de la ortodoncia interceptiva
La ortodoncia interceptiva es el tratamiento de ortodoncia que se realiza durante la infancia para corregir una maloclusión dental infantil, mientras el niño todavía tiene dientes de leche o está en plena fase de erupción de los dientes definitivos (aproximadamente entre los 6 y los 10 años). Y no es casualidad que se recomiende precisamente en esta etapa:
- El hueso todavía está en crecimiento, lo que permite modificar su forma y ganar espacio con aparatos de expansión, algo que ya no es posible una vez el crecimiento óseo ha finalizado.
- Permite anticiparse a los problemas, corrigiendo hábitos (como la succión del pulgar o la respiración bucal) y guiando la erupción de los dientes definitivos antes de que el apiñamiento o la maloclusión se consoliden.
- Simplifica los tratamientos futuros. Muchos problemas que en la edad adulta requerirían tratamientos largos, extracciones o incluso cirugía, se pueden resolver de forma mucho más sencilla si se detectan y abordan a tiempo.
- Facilita el seguimiento de toda la erupción dental. Al hacer revisiones periódicas durante esta etapa, el ortodoncista puede detectar cualquiera de los problemas mencionados anteriormente (falta de espacio, agenesias, dientes incluidos, supernumerarios) mucho antes de que generen complicaciones mayores.
Por eso, la primera revisión de ortodoncia no debería esperar a que ya hayan salido todos los dientes definitivos: lo recomendable es que un ortodoncista valore al niño en torno a los 6-7 años, cuando comienza la erupción de los primeros dientes permanentes, para poder intervenir en el momento más favorable si es necesario.
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Clínica Dental Novodent – Odontología integrativa en Alicante
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